Ecuador: entorno de Correa tras venta de Pacific National Bank

Un importante funcionario del gobierno, un cuestionado jurista y su esposa, un dirigente deportivo y hasta los abogados del presidente Rafael Correa están direccionando secretamente la venta del Pacific National Bank (PNB), según se desprende de varios correos electrónicos. Esto explicaría el silencio con el que se ha manejado la venta de la polémica entidad financiera, que sólo hace dos años recibió una millonaria multa por incumplir normas relacionadas contra el lavado de activos. La información apunta a que colaboradores cercanos del correísmo obtendrán jugosas comisiones a costa de malversar un bien estatal.

“Hablamos de un rendimiento por la asesoría jurídica y financiera para lograr este cometido para nosotros del 10%. (…) Se quiere que el precio sea competitivo, pero no polémico. No tiene sentido hacer una operación que no sea bien vista, aunque sí es deseable que el precio sea el menor posible, dentro de los límites de lo aceptable…”, dicen las comunicaciones personales de los operadores políticos del gobierno de Correa, con respecto al PNB.

Pero para entender el tema, hay que hacer algunos apuntes. El PNB era la subsidiaria en Miami, Florida (Estados Unidos) del Banco del Pacífico, el segundo más grande del Ecuador. Su oficina está ubicada en 1390 Brickell Avenue, uno de los sectores más exclusivos de esa ciudad. Adicionalmente, este banco registra una filial en Panamá.

Su fundador, el guayaquileño Marcel Laniado de Wind, abrió la institución en 1972, ligándola siempre con el poder político de turno y posicionándola como una de las más modernas de Latinoamericana. No obstante, con su muerte en 1998, las cosas comenzaron a cambiar. Al año siguiente, 1999, tuvo lugar en el Ecuador una fuerte crisis económica, que arrastró a gran parte del sistema financiero de ese país. El Banco del Pacífico se fue a pique, dejando a la vista sus malos manejos administrativos. Tuvo que ser absorbido por el estado ecuatoriano, dentro de un paquete que incluyó al PNB. Se calcula que ese salvataje costó unos 800 millones de dólares a la nación sudamericana.

Aunque fue vista como una institución de prestigio, los problemas siempre rondaron al Banco del Pacífico. Por ejemplo, a través de una sucursal en Colombia, llegó a involucrarse al expresidente de ese país, Andrés Pastrana y varios altos funcionarios de su gobierno, con un caso de posible corrupción. Pero los escándalos más fuertes lo vivió con el actual gobierno: el de Rafael Correa.

En el 2007, la oficina del Banco del Pacífico en Miami, el PNB, fue el centro de serias denuncias de corrupción, que involucraron a dos familiares directos de Correa, su tía Cassia Delgado, quien fungía como su secretaria personal, y su primo Pedro Delgado, que era su asesor financiero y hoy es prófugo de la justicia. Se habló de frecuentes y elevadas transacciones injustificadas.

Pero el hecho más reciente ocurrió en el 2011. El 23 de marzo de ese año, la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC, por sus siglas en inglés) emitió un informe que determinó que el PNB falló en el establecimiento de mecanismos para el control de lavado de activos. Se detectaron transferencias desde dos cuentas particulares, abiertas en su matriz del Ecuador, que superaban los 45 millones de dólares mensuales. Se encontró también que el PNB elevó arbitrariamente el techo, de cinco mil dólares a 50 mil, para los reportes diarios de esas mismas cuentas. Además, se encontraron informes incompletos, así como otros presentados con ocho a 12 meses de atraso. Por todo esto, el ente regulador impuso una multa de siete millones de dólares a la filial de Miami y otros valores a sus directivos.

Pero también en ese 2011 ocurrió un hecho clave. A finales de ese año, Rafael Correa decidió traspasar las acciones del Banco del Pacífico y sus filiales a la Corporación Financiera Nacional (CFN), entidad estatal cuyo directorio es presidido por Camilo Samán Salem, uno de sus grandes colaboradores y amigos. Sin embargo, en lo que concierne al PNB, este traspaso fue considerado inconsulto por las autoridades de los Estados Unidos, lo cual tuvo como resultado que se ordene constituir un fideicomiso para la venta de sus acciones. Dicho de otra manera, gracias a la decisión tomada por Correa, el Banco del Pacificó perdió su filial en Miami. Sólo resta conocer quién será el comprador. Y para ello se mueven los altos intereses políticos y económicos.

Samán es hombre de confianza de Correa. Fue el tesorero de su campaña en el 2006, que le hizo llegar al poder. Al día siguiente de su posesión como mandatario, Correa lo designó como gobernador de la provincia del Guayas, la más grande del país. Lo hizo, a pesar de que su amigo Samán debía responder por una deuda de casi 40 mil dólares, hecho que se intentó tapar apresuradamente. Un día antes de asumir el cargo de gobernador, Samán quiso pagar esa deuda con dinero proveniente de empresas de Enrique Cadena, hombre recientemente vinculado a negociados petroleros e investigado por la justicia del Ecuador y los Estados Unidos. El pago no se procesó y Samán asumió el cargo sin solucionar esa deuda, lo cual está prohibido por la legislación ecuatoriana.

De todas formas, Samán estuvo un poco más de siete meses en el cargo de gobernador. Fue destituido cuando el Tribunal Supremo Electoral, ente que en ese entonces vigilaba las elecciones en el Ecuador, detectó anomalías en el manejo de los fondos de la campaña de Correa. De hecho, impuso una sanción de casi un millón de dólares al movimiento Alianza País (del mismo Correa), la cual al año siguiente, cuando el gobierno ya controlaba la institución, se redujo a sólo 44 mil dólares.

Samán ha tenido varios problemas legales en los últimos años, principalmente por deudas. Luego de la crisis económica de 1999, su empresa familiar estuvo al borde de la quiebra. Por su precaria situación económica se vio volcado a vender sánduches, en un sector populoso de Guayaquil. Su abogado en varios procesos judiciales fue Gutemberg Vera, el mismo que junto a su hijo Alembert, saltó a la fama por ser el polémico defensor de Rafael Correa, en el juicio que implantó a diario El Universo por 80 millones de dólares.

Y probablemente la cercanía entre Samán y Gutemberg Vera dio paso a que éste junto a su hijo se convirtieran en operadores para la venta del PNB. Todo bajo la más absoluta reserva.

El 20 de marzo del 2012, cuando el gobierno de Estados Unidos ya había anunciado la obligación de vender el PNB, el asesor financiero de origen venezolano, Miguel Méndez escribió un correo electrónico al abogado Alembert Vera y a Galo Borja, exviceministro de Comercio Exterior del gobierno de Correa, quien durante el ejercicio de ese cargo realizó operaciones comerciales con Irán a través de sus empresas. Borja además es actual asambleísta por Alianza País.

“Hablamos de un rendimiento por la asesoría jurídica y financiera para lograr este cometido para nosotros del 10%. Esto deberá incluir cualquier obligación que surja para que la operación se logre…”, escribió Méndez, en referencia al PNB.

“Se quiere que el precio sea competitivo, pero no polémico. No tiene sentido hacer una operación que no sea bien vista, aunque sí es deseable que el precio sea el menor posible, dentro de los límites de lo aceptable…”, dice en otro acápite de la comunicación.

“Por lo que entendí, existe la posibilidad de que sea GV el apoderado de los dueños del Banco para hacer la venta. Eso sería excelente, pero en ese caso deberíamos considerar los efectos sobre la estructuración pública del Grupo Asesor. El Grupo Financiero nos guiará en los aspectos técnicos necesarios…”, explicaba Méndez.

No obstante, las gestiones de este asesor financiero no se limitaron al PNB. También se habló en este correo electrónico sobre la venta de la oficina de Panamá, al mismo grupo económico, del cual no se da su nombre.

“Espero que con esto podamos seguir avanzando en este tema. Reitero el alto interés que existe en AMBAS (sic) instituciones. Sin embargo, si es una sola, seguimos adelante. Pero sugiero que se trabaje para ambas. Más tarde me reúno con la persona, por lo que si existen dudas o preguntas al respecto, las podría transmitir de inmediato”, finaliza su carta el asesor financiero.

Y sólo unos meses más tarde, el 28 de junio del 2012, nuevamente aparece Méndez para dar a conocer sobre una importante reunión. La carta fue enviada a Alembert Vera, Galo Borja y a la dirección de correo electrónico del estudio jurídico de Gutemberg Vera.

“El día de ayer sostuve un grato encuentro con D. Carlos Fernández, CEO de PNB, y su equipo en las oficinas corporativas de Miami. En la misma pude obtener mayor detalle del Banco y de las condiciones de venta del mismo, la cual ha sido confiada por el Fideicomiso a RBC Capital Markets. Esta empresa es un bróker financiero de gran tamaño, con sede en EE.UU, y Canadá y oficinas en 15 países. El señor Fernández me informó que en 4 semanas aproximadamente comienza el proceso formal de venta del Banco, en un proceso que definió como abierto, público, estructurado. Para eso hay que inscribir a la empresa del inversionista interesado. Aún más, me solicitó que le enviara en los próximos días un mail con el nombre del inversionista y los datos del contacto porque está obligado a informar del mismo…”, explicaba en la comunicación.

Méndez se refería a la venta obligada del PNB. Para dar forma legal a esta venta, el 28 de marzo del 2012 fue firmado un Contrato de Fideicomiso para la Enajenación de Ciertas Acciones o Disolución del PNB, entre el representante del Banco del Pacífico, el fiduciario Robert Barnett y un representante de la Corporación Financiera Nacional, como accionista único del PNB. El documento fijaba las condiciones para la venta de este banco, entre las cuales se establecía el plazo de un año calendario para la misma.

No obstante, pasaron los meses y la venta no se concretó. Aquí es donde aparece en escena una nueva operadora: Mercedes Ríos Sono de Elizalde.

El 07 de noviembre del 2012, Ríos copia una carta a Alembert Vera y a Antonio Elizalde, su esposo. Era la comunicación en que Rolando G. Echemendía, principal directivo de The Wexxon Group, anunciaba oficialmente su interés por comprar las acciones del PNB. The Wexxon Group es un consorcio con sede en Miami, dedicado principalmente al negocio de la construcción. El nombre completo de su máximo ejecutivo es Rolando González Echemendía. De su lado, Elizalde es un jurista que está siendo investigado por un polémico caso de corrupción en el Ecuador.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de Mercedes Ríos, el plazo para la venta se cumplió sin feliz término. El 28 de marzo del 2013 no hubo comprador para el PNB. Aunque las condiciones del fideicomiso firmado para la venta establecían que una vez concluido el plazo se procedería a la liquidación de la institución, la misma no ocurrió. En varios medios de comunicación ecuatorianos apareció la versión de que el plazo fue prorrogado, aunque no hubo detalles ni tampoco un pronunciamiento oficial. Los medios que publicaron sobre este tema, hicieron hincapié en que Camilo Samán no dio declaraciones al respecto, argumentando que el proceso de venta debía mantenerse bajo reserva.

Pero, a pesar del silencio gubernamental, acaban de aparecer nuevas pistas sobre lo que está ocurriendo con la venta del PNB.

Hace tan sólo un par de meses, el 25 de junio pasado, reaparece Mercedes Ríos Sono, dirigiendo una carta a González Echemendía, con copia para Fernando Mantilla y a su esposo Antonio Elizalde. Mantilla es un cuestionado dirigente deportivo, enjuiciado por supuestamente haber malversado 25 millones de dólares de una empresa de seguros en la cual prestaba sus servicios y presidente del Deportivo Quito, un equipo de fútbol con serios problemas económicos.

En la carta, Ríos le dice a González Echemendía que “de conformidad con nuestra conversación procedo a presentar al SR. FERNANDO ESTEBAN MANTILLA (sic), ejecutivo domiciliado en Quito, Ecuador, quien te contactará en Miami el Miércoles 26 de Juniocon el objeto de retomar el tema de la venta del PACIFIC NATIONAL BANK DE MIAMI (sic), para lo cual estoy transmitiéndole tus coordenadas…”.

Dos días más tarde, aparece una nueva comunicación de Ríos, en la que hace un leve reclamo a Fernando Mantilla. “Hoy contacté al Sr. Rolando González, quien me informó que Usted no lo ha llamado como acordamos. Le reenvío las coordenadas para los fines pertinentes…”.

Luego del jalón de orejas, el contacto se hizo. Tanto es así que el 10 de julio pasado, nuevamente Mercedes Ríos escribió un correo electrónico a González Echemendía, en la que le dice que “el sr. Fernando Esteban Mantilla le informó hoy a Antonio que tu planteamiento para la compra del Pacific National Bank fue aceptado por el Presidente de la CFN y que esta semana estarán listos los documentos que solicitaste, así como la autorización para efectuar la Debida Diligencia a la institución”. Léase que el Presidente de la CFN no es otro que Camilo Samán Salem, el hombre de confianza de Rafael Correa.

De esta manera pudiera llegar a concluir la venta del PNB. Los operadores políticos del correísmo, con Samán a la cabeza, estarían por concretar una cuantiosa ganancia a costa de un bien del estado ecuatoriano. Se calcula que este banco pudiera venderse en unos 300 millones de dólares.

En la siguiente entrega de esta serie, habrá más información sobre quién es el abogado Antonio Elizalde, el caso de corrupción que lo envuelve y sus excelentes conexiones con el gobierno de Correa. También habrá más datos sobre Fernando Mantilla, el polémico dirigente deportivo, quien en la actualidad es el bróker más exitoso de seguros con empresas del estado ecuatoriano.