Al César lo que es del César, El Petrus de Bertil, y los Complejos de los Nuevos Ricos de la 4ta.

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    Para concebir lo aborrecible que está la cúpula de la “alta sociedad” de la Republica Bolivariana hay que aceptar, sin rencores, que la condición actual tiene su origen en la República de Venezuela. Los lectores de esta tribuna deducen que mi meollo es la sociología de la high society, no de la economía ni de la política. Al tocar las intrigas de la casta brahmán quiero aportar algo para mejor entender de donde salen aquellos que figuran como líderes en la Venezuela de hoy. Lo mío es develar la sociedad de cómplices (término que hasta Nicolás Maduro utilizó después de ponerse de usanza con le tout de la sociedad que lee infodio.com).

    Mi disertación de hoy, después de una larga taima alejado de infodio, busca correr el velo de la debilidad y los complejos sociales de uno de los doce apóstoles de Carlos Andrés Pérez. La corrupción moral de la Cuarta República es igual de profunda (aunque menor en volumen) que la descomposición de la Quinta, pero nos da un esquema para entender la bancarrota moral donde nos hallamos. La historieta que sigue tomó más de un mes de verificar, es acerca de Bertil Kalen y uno de los apóstoles.  

    Pero antes de irnos al Green Siete, primero quiero rendirle al César de este website, Alek Boyd, un saludo y un chapeau. En menos de 12 meses se ha transformado en uno de los sujetos más odiados de la boligarquía venezolana, y al mismo tiempo uno de los blogueros mas prestigiosos en el periodismo internacional. Por ejemplo, hace sólo unos días, el diario El Mundo de España publicó un tremendo articulo acerca de Víctor Vargas Irausquin, y me consta que el periodista de El Mundo utilizó la investigación de Alek. ¿Y por qué busca El Mundo la realidad en infodio?  Porque sobre el banquero del régimen (y dueño y señor de la MUD) nadie en Venezuela se atreve a escribir.

    Pero con Alek no saben que hacer, ni los de Valle Arriba, ni los de Caraballeda, ni los del Country (ni los del Círculo Militar tampoco). Cuando Descifrado.com decide destapar alguna olla de un Morís Beracha, por ejemplo, o de un Fernando Lauría, estos dos de repente se convierten en inversionistas de ese sitio web. Cuando Sexto Poder friega a algún corrupto sacándole los trapos, de repente el editor de ese periódico recibe un considerable deposito en dólares, y como si nada el periodiquito pasa de hostil a incondicional. Cuando El Nacional va a seguirle la pista a un tema, salen animalitos como Italo Pizzolante y Nelson Rivera, o algún miembro del “Consejo Editorial” y todo aquello se calla. Eso si, al Nacional de Miguel Henrique Otero no se le hace un soborno, se le compra publicidad—mucha publicidad. Pero Boyd y su infodio dan en el blanco una y otra vez. Y a Boyd no se lo pueden comprar. Y como esa realidad simplemente no es posible en la Venezuela de los venezolanos (pero sí en el éter donde vive Boyd) todos ellos quieren buscar a alguien a quien puedan acusar por lo que se publica en infodio.com. ¿A quien imputan?

    ¿Será Marcel Granier? ¿O es Oscar García, o es Diego Arria o es Otto Reickh? ¿O es el multi-millonario (y poeta) michoacano? ¿Quizás los Boulton, o son los Vollmer, o es Alfredo Paul o es uno de los Zuloaga o capaz y es un chavista buscando sembrar discordia?  En fin, ¿alguien tiene que estar pagándole a este Boyd y dándole ordenes, no? Y la razón tiene que ser rabia y envidia, de que ese mismo que cancela se quedo fuera de un negocio de plantas eléctricas o algún chanchullo de CADIVI. El que lo de Boyd no es periodismo de venganza los deja perplejos.  

    No, Sres. No le cabe en la cabeza al bolichiquerio de adultos y jóvenes de la República Bolivariana, que existen personas que hacen las cosas porque si. Porque corresponde. Y eso los enloquece porque significa que no hay “acuerdo” posible, no hay silencio en venta, no hay ni tregua ni paz posible. Sres. hay sólo una lucha innegable (y no tiene fin). Hasta que los lectores sanos entiendan que ellos mismos tienen que coger cartas en este asunto, y escoger de que bando están—del lado de los boligarcas y de los bolichicos y de sus adeptos, o del lado de los limpios que quieren vivir con estado de derecho en un país donde en el que quien se porta mal paga pena social.

    Lo que hay aquí es una conflagración de información entre aquellos que queremos sacar a la luz publica las cosas que están mal (muy mal), y aquellos que buscan enlodar a todo ya que ellos son responsables de tanto de lo que afecta a Venezuela. Escoge. No existe la neutralidad.

    Me informan desde la República Dominicana que el mismísimo líder de Acción Democrática, Henry Ramos Allup, está absolutamente convencido que Boyd esta en la nómina de algún poderoso. Y así lo conversó con su suegro (el contratista favorito de Blanca Ibáñez y Jaime Lusinchi). Dado que Henry hizo su carrera como un denunciante, por qué Henry no saca a relucir la razón por la cual está tan convencido que Boyd es un escritor a sueldo? Henry, que negocios nadie le conoce, debe entender que para hacer semejante acusación tiene que estar sustentado por algo. Desde esta tribuna no lo hemos acusado, ni a él, ni a su esposa de estar en algo turbio. Pero su suegro y cuñados es otra cosa—es algo de una dimensión tan grotesca que el hacerse el loco le queda muy mal al heredero de Gonzalo Barrios. Como que anotado está en la complicidad del silencio. Lo cortés no quita lo justo.

    Y si acaso algún lector tiene pruebas o indicios de que el editor de infodio es un vendido, es un palangrista, o se asemeja a Zapata, a Leocenis, a Pedro Leal, a los del Nacional, o a cualquiera de estos otros, que por favor muestre los documentos, la transferencia, el cheque, el lingote de oro. Lo que sea. Yo, de primero, dejaré de escribir aquí si acaso sale algo de ese estilo.

    Lo que si da risa (y luego lo deja a uno frío) es la guerra que le han hecho a Boyd los bolichicos Alejandro Betancourt, Francisco D’Agostino, y Pedro Trebbau así como el colombiano Alex Saab, y los hermanos libaneses Khalil. Como no le encuentran rabo de paja buscan inventarlo. Le pagan al hacker “RaFa” para montar videos en Italiano, Francés, Castellano, Inglés—todos para que cuando alguien haga un Google de Boyd aparezca el editor de infodio.com como “narco,” “violador,” “criminal.”  Al mismo tiempo, tienen al tristísimo Carlos Herrera, publicando que "Boyd tiene SIDA." La ironía dantesca de la actitud de Herrera es que se hizo famoso por pedir se investigase a José Vicente Rangel, cuando a Herrera se le murió su mejor amigo, Danilo Anderson, para luego unirse a la otra joyita, Héctor Cedillo a trabajarle a J. V. Rangel como perro de ataque.

    Por suerte Boyd parece nutrirse de ese tipo de atención e indica el efecto de infodio.com. Sin darse cuenta, mientras más lo denigran, más energía coge el tipo. Yo por mi parte confieso que un familiar encontró algo que indicó que soy yo el que escribe desde aquí, y tengo semanas atendiendo una crisis familiar al respecto. Mas aún, me llego un dato que la SEBIN ha redado a por lo menos una residencia privada en Los Chorros, confiscando computadoras para tratar de dar con mi paradero.

    Pero regresemos a mis experimentos de historiador de la sociología de la Cuarta.

    Bertil Kalen era uno de los galanes más criollos de Caracas. Alto, fuerte, ojos azules—tenía un parecido a actor de cine. El apellido Kalen es sueco, mientras del lado materno Bertil era inglés. Hasta caminaba como un “Lord” inglés. Pero de musiú ese hombre no tenía un pelo. Bertil abría la boca, y desde la pronunciación hasta los refranes uno estaba en presencia de un venezolano hasta la ultima gota de su sangre.  Y no sólo el vocabulario tan chistoso y colorido, sino su optimismo, su sabor de vida, su vanidad, y su apreciación por la belleza. Boligarcas quizás lo habrán oído nombrar ya que Bertil, y el “catire” Oscar Fonseca, fundaron el Le Club original, donde le tout de la Caracas de la Cuarta se reunió—en los ‘70, en los ‘80, y hasta los ‘90 cuando el hampa se apoderó de Caracas de tal forma, que ir al estacionamiento del Centro Comercial Chacaito a las doce de la noche para tomarse un vodka Absolut por Bs. 50 (de los viejos) era jugar la lotería del secuestro. Desde entonces el Le Club se mudo dos veces, pero ya Bertil no existía. Bertil murió en un trágico accidente (¡de lancha!) en los caños de la bahía de Miami.

    Bertil era uno de los playboys de Caracas mas buscados y queridos. Bertil era sociedad. Su amistad era preciada, y el estar en su presencia era ser “aceptado” en sociedad. Bertil era “cool.”

    Uno de los arribistas de la época era un recién llegado de Italia, que aunque no fue apóstol de CAP paso a ser monaguillo de CAP, y luego ascendió (¿o descendió?) a apóstol de Lusinchi y de CAP Parte 2. Para variar, esta semana no me provoca ponerme a escribir los nombres de los culpables, ya que estos a veces tienen familia, y las familias no tienen que sufrir el hecho de que su paterfamilias, o uno de sus miembros, sea un delincuente. Llamemos a este monaguillo-apóstol, “Italo.”  Este enorme hombre fue contratista del mundo de las plantas hidroeléctricas. Se hizo rico con el desfalco descomunal de la represa Uribante Caparo.

    Italo, y su (segunda) esposa, añoraban la idea de mudarse al Caracas Country Club. Se compraron un enorme terreno y lograron erigir la tercera casa mas grande de todo el Country. Las estancias más grandes de todas son las de los hermanos Ricardo y Gustavo Cisneros (viven en la misma calle en la parte norte del Country), pero aun así Italo conocía sus limites y sabia que construirse una casa mas grande que la de los “capos di tutti capi” del apostolado seria una exageración que no le perdonarían jamás. Por lo tanto, Italo se conformó con tener la mansión numero tres. La casita tenia una cava enorme a donde la casa francesa Taittinger envió un enorme cargamento de su línea mas especial: Comte de Champagne (el conde de las champañas). Italo solía tomar Dom Perignon, pero se pasó para Taittinger cuando veía que para muchos la marca Dom Perignon era algo vulgar y demasiado conocida. Italo se creía mas fino. Y visita que pasara por su casa, botella que se abría. Igual le paso a Italo con la vodka. Según un testigo presencial, el día que Italo descubrió Stolichnaya Crystal mando a regalar todas las botellas que tenía en la casa de Absolut, y las reemplazo a todas con Stoli. Me supongo que hoy en día toma solo vodka Beluga.

    Pero, al igual que en el caso de los Bolichicos Derwick, aun con aviones, casas, amantes, licores finos—eso no basta. Lo que se busca es la aceptación social de los sangre azul. Italo invitó al adorado Bertil de visita para una degustación. Bertil era un tipo de gustos muy exquisitos. Italo saco una de las botellas mas finas de su absurda cava de vinos: Petrus 1964. Un vino que por botella hoy en día tiene un precio aproximado de 4.800 dólares. Según una de las personas presentes, antes de que llegara Bertil, y en presencia de varios huéspedes de la casa, Italo saco el contenido completo de la botella de Petrus a un decantador y luego relleno la botella vacía de Petrus con el contenido de un vino ordinario, un Beaujolais Nouveau corriente.

    Al llegar Bertil a la tercera casa mas grande del Country, Italo saca la botella de Petrus con gran fanfarria y le sirve a Bertil, ante todos los demás, una gran copa de un vino chabacano haciéndolo pasar como si fuera aquel Petrus. Siendo el caballero que es, Bertil lo prueba y le dice a Italo que está muy bueno. Italo, mientras tanto, y sin decir una palabra, sonríe hacia las damas presentes como diciendo: “¿ven? yo soy mas listo que Bertil Kalen, lo humille, yo sé más que él.” Hoy en día Italo no necesita la mansión numero tres, termino casándose en terceras nupcias con la dueña de la mansión numero dos.  

    Eso, Sres., es lo que Venezuela tiene en la tapa del frasco. Nunca me explique porque Bertil Kalen les hacia esas visitas a la familia de Italo. Bertil se comportó en esa instancia como lamentable ejemplo de la sociedad de cómplices en mera acción. No ha debido ir. Lo invitaron, y fue, porque es lo que hacemos aquí en el Country. Todos nos queremos llevar bien. Abrazos y palmadas. Saludos y besitos. Fiestas y bautizos, Cócteles y reuniones. Y por eso estamos en donde estamos.  

    Los hijos de Italo salieron igualitos. Todos soquetes. Todos contratistas. Todos con una ambición desmedida y sin pudor. Y no hay ni un articulo periodístico, en 20 años, que habla de la polución que ha causado esa familia. Ahora es el 2014 y lo que uno aprende en esta circunstancia es que hijo de gato come ratones.  

    Hasta la próxima.  

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